Julio Asencio Reynoso, el ladrón que engañó notarías para robar terreno en la playa al francés Fautsch

en PLAYA DEL CARMEN

Villa Kaak Naab, crónica de un despojo a manos de Julio Asencio Reynoso
“Nos quieren quitar nuestro patrimonio”: Ian Fautsch

Por Abraham Gorostieta

Trabajar toda una vida y formar un patrimonio es el sueño y derecho de todos. Y muchos vamos en esa ruta, sin embargo, siempre hay piedras en el camino. En el caso de Christian Fautsch Charpentier y su hijo Ian Fautsch, mexicanos ambos, la piedra es del tamaño de un monolito, pues sucede que exfuncionarios del gobierno de Quintana Roo, los han despojado de su patrimonio, y lo han hecho como lo hacen los malosos, en las sombras.
¿Por qué un monolito? Pues resulta que el resultado al esfuerzo de toda una vida de trabajo, hacerse de una propiedad, viene un ex funcionario de gobierno y te la quita, así sin más, te despoja violando la ley o bien, corrompiendo a notarios y jueces para salirse con la suya.
Este es el caso de Christian Fautsch Charpentier, dueño del lote 24 de Playa del Secreto, en el municipio de Solidaridad. En 1990 el señor Christian Fautsch escrituró su propiedad, producto de su trabajo, era el patrimonio para su familia. Sin duda que don Christian tuvo buen ojo, el terreno cuenta con acceso al mar y playa. Pronto construyo unas cabañitas y quiso poner a trabajar su inversión, así nació Villa Kaak Naab.
Lo que nunca imaginó el señor Fautsch, es que un funcionario del gobierno del exgobernador Mario Villanueva Madrid, José Julio Ascencio Reynoso director entonces del Instituto para la Vivienda de Quintana Roo, lo iba a despojar de su propiedad, de su sueño y que se convertiría en un dolor de cabeza para su familia.

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Desde el 24 de octubre de 1990 que todos los documentos de Villa Kaak Naab están en regla, se escrituró y desde entonces se pagan todos los impuestos (predial, luz, agua). El terreno ubicado en Playa del Secreto, un lugar entre los municipios de Solidaridad y Playa del Carmen cuenta con todo para ser un lugar de ensueño para cualquier turista que quiera descansar.
Esa es la razón principal por la que José Julio Ascencio Reynoso, un político con muy mala fama y un empresario con peor reputación, está intentando por todos los medios despojar a la familia Fautsch de su patrimonio. Y se ha echado mano de todo lo ilegal para hacerlo: compra de fe de notarios, falsificación de documentos y presuntos sobornos a magistrados para que le den lo que no le pertenece y nunca ha trabajado.
La familia Faustch en 2002 salió de México confiando que todo estaría en orden, sin embargo, fue hasta 2010 que se enteraron que “se produjo” una escritura pública en una notaría de Mérida, en la cual el señor Christian Fautsch “vendía” su patrimonio a Ascencio Reynoso.
Con la falsificación de la firma de Christian Fautsch, un documento apócrifo “consta la compraventa” del inmueble entre Christian Fautsch Charpentier y la empresa fantasma Lenosio Constructores S.A. de C.V. por medio de Julio Asencio Reynoso y su apoderado legal, Alejandro Ledezma Álvarez.
El siguiente paso de Julio Asencio Reynoso fue ir al Registro Público de la Propiedad de Playa del Carmen y registrar la nueva escritura apócrifa borrando de manera ilegal los gravámenes de hipotecas con las que cuenta la propiedad.
Una vez realizado el documento falso, el 13 de diciembre de 2010, utilizando este documento, la propiedad se inscribió en la notaría 27 de Playa del Carmen, notaría que pertenece al licenciado Miguel Mario Angulo Sala, hijo del magistrado Angulo Sala, ambos amigos de José Julio Ascencio Reynoso.
El despojo estaba consumado, o eso creyeron Asencio Reynoso y sus cómplices.

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Christian Fautsch, interpuso una querella en 2011 a través de sus abogados por la falsificación de su firma. Fue una denuncia en materia penal cuya base se sustenta en la averiguación previa AP/ZN/PYA/01/04/3542/12/ 2010.
En este proceso legal se realiza un primer dictamen en grafoscopía de la firma con el fin de saber si el documento que presenta Asencio Reynoso es verdadero. El dictamen resolvió que la firma había sido falsificada, esto es, en toda lógica legal, “la compraventa” nunca existió, y por lo tanto, despojo, registros en notarías, y todo lo demás revelaba un entramado de corrupción. Todo se tendría que caer y los culpables tendrían que ir a la cárcel. No fue así.
Asencio Reynoso ha movido sus influencias con jueces y magistrados, ha intentado comprar a los abogados de la familia Fautsch y ha tratado de sobornar a todo el que pueda con tal de hacerse de manera ilegal de lo que no le pertenece.
La lógica jurídica no ha sido a favor de la Familia Fautsch, a pesar de demostrar con dictamen en grafoscopía que la firma de “compraventa” es falsa, que el señor Christian Fautcsh no estuvo en México en las fechas que supuestamente fue el trato de venta, que no hay forma alguna de que eso haya existido, la Justicia ha hecho que ese dictamen de grafoscopía se realice tres veces, resultando en las tres el mismo dictamen: la firma de compraventa, es falsa.
La denuncia penal por falsificación de firma por parte de Julio Asencio contra el señor Fautsch no procedió. Tampoco la denuncia contra la notaría 27 de Playa del Carmen del licenciado Mario Angulo Sala que aceptó un documento sin verificarlo, a todas luces apócrifo, y en donde se hizo “de la vista gorda” para no ver los gravámenes de hipotecas con las que contaba la propiedad. Y no procedió la denuncia penal porque fue el propio magistrado Angulo Salas quien tuvo que sentenciar la no acción judicial contra su propio hijo y su amigo.
La argumentación fue “que no hay delitos penales” a pesar del desahoguo de pruebas contundentes.

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En 2014, Ian Fautsch, hijo del Cristian Fautsch interpone la demanda civil 455/2014 por nulidad de escritura en el Juzgado Civil de Playa del Carmen por medio del abogado, Alejandro Tzuc del despacho Espinoza & Tzuc.
Esta demanda quedó en “el limbo” durante casi dos años desde su inicio, pues no se conseguía notificar a la empresa fantasma Lenosio Constructores S.A. de C.V. En este calvario judicial que ha vivido Christian e Ian Fautsch por más de 10 años, han visto de todo y como “la justicia tiene precio”, reconoce Ian. Alejandro Tzuc, su abogado, de manera “extraña”, agotó todos sus recursos para dejarlos sin defensa.
Ahora es el propio Ian y nuevos abogados los que llevan el caso. “Me he tenido que empapar de todo esto porque si no conoces, eres presa fácil para todos”, reconoce Ian en una breve charla para este medio.
Ante el mal manejo que llevó el despacho Espinoza & Tzuc de este caso que “se caía solo”, Julio Asencio interpuso la demanda reivindicatoria 398/2015 en contra de Ian y Christian Fautsch, nuevamente con documentación falsa, con el fin de tomar posesión de la propiedad.
Y nuevamente, la familia Fautsch demostró ante la justicia que les asiste la razón y esa demanda reivindicatoria es nula y está sustentada en documentos falsos.
Ellos se ostentan como legítimos propietarios con la escritura falsa, a sabiendas de que proviene de un poder falso, que esto en sí constituye un delito penal de fraude procesal. El expediente de 398/2015 avanza de manera inusual, en poco tiempo rebaza la demanda de la familia Fautsch de nulidad de escritura. Nunca se emplaza a la familia Fautsch ni se les llama a juicio, algo que es ilegal. Se les negó el derecho al debido proceso.
El despacho Espinoza & Tzuc que los representaba presentó documentos que Ian o su padre nunca firmaron y les ocultaron información del proceso.
Ian Fautsch presenta un amparo ante el juez federal quien le da la razón pues “hay un emplazamiento ilegal y se tiene que reponer el juicio a partir del emplazamiento”. Julio Asencio se desiste contra Ian pero se va directamente contra Christian, quien perdió el amparo por estar extemporáneo.
La Ley dice que una sentencia que ya causó Estado solo puede ser modificada por un juez federal, por lo tanto, la juez civil se encuentra inhabilitada para ejecutar cualquier sentencia contra Ian o su familia.
Desde hace año y medio Ian Fautsch y su familia fueron despojados de su hogar, trabajo y sustento.

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Ian Fautsch solo pide una cosa: Justicia. Lleva su proceso legal como debe, ha ganado en distintas instancias, ha comprobado que su padre es el dueño de su propiedad, ha comprobado tres veces bajo procesos grafoscópicos que la firma del supuesto contrato de compraventa es falsa. Ha puesto al descubierto como Julio Ascencio se vale de su amistad con notarios para hacerse de propiedades. Y a pesar de ello ha sido despojado de su propiedad.
Ahora Ian Fautsch le pide al Tribunal Superior de Justicia del Estado de Quintana Roo, al Poder Judicial de la Federación en Cancún y al Consejo de la Judicatura del Vigésimo Séptimo Circuito que se respete y no se viole sus derechos humanos al debido proceso, a tener un proceso judicial justo.
José Julio Ascencio Reynoso fue director del Instituto para la Vivienda de Quintana Roo, durante el mandato de Mario Villanueva Madrid a finales de 1995. En la hemerografía quintanarroense, periodistas y medios de comunicación aseguran que Asencio Reynoso fue prestanombres del exgobernador y que posee “tierras en la codiciada Quinta Avenida y decenas de predios en la Colonia Colosio de Playa del Carmen; en la zona continental de Isla Mujeres; en Cancún y por supuesto en el ejido de Puerto Morelos”.
En agosto de 2017 Asencio Reynoso, el comisariado ejidal de Puerto Morelos fue destituido por un grupo de ejidatarios que eran presionados y aceptaran una venta fraudulenta de sus tierras ejidales.

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